Desayuno sobre Cultura Preventiva Vision Zero. Madrid 2019 – Video y Documentación

Con el cartel de aforo completo, la Universidad Europea acogió la jornada sobre Visión Zero organizada por PRL Innovación. La cita, secundada por más de 50 profesionales, contó con el apoyo de i+3 consultores.

La mañana arrancó de la mano de Sonia García-Donas, Responsable de PRL en Everis, que fue la encargada de explicar el trabajo y el compromiso que está desarrollando PRLInnovación durante los últimos dos años en torno a esta “filosofía de movilización en favor de la prevención”. La apuesta se concreta en un documento de orientación que pretende ser una herramienta para todos aquellos profesionales de la seguridad y la salud que quieran acercarse a una forma coherente de integrar la salud en la gestión y los objetivos de negocio.

Jorge Tubio, Director General de PRLInnovación, reafirmó la intención de la asociación de seguir ahondando en este enfoque y comentó el trabajo que se está llevando, destacando la integración de PRLInnovación en los grupos internacionales sobre Vision Zero liderados por la propia ISSA (impulsora de Vision Zero) o colaborando con asociaciones hermanas como la británica IOSH.

Salvador Carmona, de i+3 consultores, analizó pormenorizadamente la Visión Zero y quiso establecer más de un paralelismo con la cocina. Para Carmona “la cultura de la seguridad es como el caldo del estofado: la carne y las verduras son los elementos básicos (normas, equipamiento, recursos) pero si el caldo (liderazgo, visibilidad, confianza, apoyo, integridad) está rancio se echará a perder el guiso (programa preventivo).

Carmona aclaró que, al contrario de lo que muchos pueden pensar, no hablando de accidentes zero, la Visión Zero “es una forma de pensar diferente la prevención”, mientras que tratar de llegar a no tener acciones sólo nos lleva a la hiper-procedimentación.

El segundo bloque de la mañana sirvió para conocer buenas prácticas de empresas en las que el denominador común es un nuevo enfoque hacia la seguridad y la salud.

La primera protagonista fue la multinacional biofarmaceútica AbbVie. Ángeles Pando, Responsable Health & Safety, analizó su programa Driving Together y las mejoras que se han logrado. Esta compañía cuenta con más de 500 empleados en nuestro país de los que 250 son itinerantes.

Con su anterior programa tenían varios problemas EHS como único gestor del programa, herramientas y material de formación no adaptado o una visión reducida del programa. Ante eso se ha fomentado un nuevo tipo de formación que trata de conectar con otros equipos (como comunicación o learning), busca mayor implicación de los managers y ha cambiado y actualizado los materiales de soporte.

Pascual Capmany expuso también un cambio, en este caso en Aqualia, empresa en la que es Director de Seguridad y Salud Laboral. Su ámbito de actuación ha sido la formación en seguridad y salud, buscando un incremento en la cultura preventiva. Capmany estableció varias etapas anteriores en la formación de los trabajadores.

  1. Formación por tipología de riesgos: (desde 1997 – 2000)
  2. Formación de riesgos por puesto de trabajo: (desde 2000 – 2004)
  3. Formación de riesgos por tipo de tarea: (desde 2004 – 2016)

Todas ellas son tendentes al cumplimiento normativo, a una escasa sensibilización y a un trabajador que participa muy poco. En esta nueva etapa lo que se busca es lo opuesto: que los trabajadores participen, se impliquen y tengan compromiso. Para eso se busca que los trabajadores hablen y opinen en su formación, definan unas reglas de oro que cumplen un objetivo común y se comprometen a cumplirlas.

Desde Airbus, Alejandra Rodríguez y Laura León, ambas integrantes del Servicio Médico, describieron una acción de su programa ENSURE: los círculos de salud. Se trata de grupos de discusión en los que miembros de los diferentes estamentos (profesional médico, técnico PRL, trabajadores, delegados de prevención…) abordan situaciones con posibles riesgos para la salud tratando de establecer mejoras.

Gracias a esta labor ha llegado la escuela de bienestar osteomuscular o el plan de dotación para minimizar el tiempo de exposición a tareas con carga física elevada. Además, se ha conseguido una mayor implicación de la dirección, un mayor conocimiento de las tareas de áreas o una participación más activa del operario.

El último ponente fue Francisco José Navajas, Health & Safety Corporate Director en Grupo Lantero. En esta corporación dedicada a la industria del plástico la gestión de seguridad y salud no era homogénea. Hasta hace dos años cada planta trabajaba de una manera diferente. Los índices de accidentabilidad eran altos y la implicación y el compromiso de los supervisores y responsables de área eran bajos. Los trabajadores no tenían conciencia de la importancia de la seguridad.

Ante eso se desarrolló una nueva estrategia en H&S denominada OneSafety y que se basa en cuatro pilares: evitabilidad, participación, aprendizaje y bienestar. Con el nuevo programa se trata de que en todos los países se cumplan los requisitos legales, homogeneizar en todo el grupo el trabajo de seguridad y salud, tener siempre profesionales del ámbito para coordinar las acciones en SyST o que estos aspectos estén integrados en la operativa diaria de las plantas. Además se han creado los Comités de Gestión de Seguridad y Salud con comités multifuncionales, cuyo objetivo principal es hacer seguimiento a los objetivos de H&S definidos y analizar qué hacer en caso de desviación.

Jornada sobre Cultura Preventiva Visión Zero. Barcelona 2018 – Videos y Documentación

  

El pasado 7 de noviembre, PRLInnovación ha reunido en Barcelona a 30 profesionales de la cultura preventiva para hablar, con la colaboración de i+3, Naturgy y Coashiq, sobre Visión Zero,  un enfoque de la salud y la seguridad orientado a gestionar el compromiso de las organizaciones, con el objetivo de mantener un esfuerzo preventivo sostenido y garantizar que se evitan los daños a la salud que se pueden dar en el trabajo.

Ferdaus Housni, HSE Manager de Kern Pharma e integrante de la Comisión de Cultura Preventiva de Coashiq, ha expuesto el trabajo de la comisión como organismo unificador y colaborativo en materia de prevención, desde el cual se han generado una serie de Guías que están sirviendo comom documento de ayuda y soporte.

El Responsable de Cambio Cultural en el Servicio de Prevención de Naturgy, Antonio Vazquez, ha profundizado en el enfoque de “prevención-con-sentido-común”, poniendo en valor lo que aporta de novedoso y aplicándolo a estrategias reales como referencia de análisisEs el objetivo que persiguen colaborando con ‘Visión-Zero’: orientar de forma innovadora la forma tradicional de abordar la salud y seguridad, sustentada en cuatro pilares estratégicos: la ética, la cultura, el empoderamiento y la innovación. Se trata de pasar del “tenemos que hacer” al “queremos hacer”.

 

En este enfoque han ahondado Salvador Carmona y María José López, Socio Director y Directora de Proyectos de i+3. Como han explicado, no se pretende conseguir el cero accidentes a toda costa, sino poner en marcha un proceso de compromiso generalizado de toda una organización para mantener un esfuerzo sostenido como garantía de evitar los daños a la salud en el trabajo. Dicho esfuerzo se concreta en términos de liderazgo, empoderamiento, aprendizaje e innovación y se mide mediante indicadores positivos de desempeño.

 

Jornada sobre Integración PRL: Visión Zero. Madrid 2018

Visión Zero, una filosofía basada en la gestión del compromiso de las organizaciones

La Universidad Europea de Madrid ha acogido una jornada organizada por PRLInnovación sobre la estrategia Visión Zero. La cita ha congregado a más de 20 profesionales del ámbito de la prevención.

Visión Zero es un enfoque de la salud y la seguridad orientado a gestionar el compromiso de las organizaciones, con el objetivo de mantener un esfuerzo preventivo sostenido para garantizar que se evitan los daños a la salud que se pueden dar en el trabajo. Esta filosofía se sustenta sobre cuatro pilares estratégicos: la ética, la cultura, el empoderamiento y la innovación. Se trata de pasar del “tenemos que hacer” al “queremos hacer”.

Para tratar de acercar esta filosofía a los profesionales de la cultura preventiva, PRLInnovación ha organizado una jornada en la Universidad Europea de Madrid. Salvador Carmona, Socio-Director de I+3, y Pere Boix, Director científico de la misma compañía, han sido los encargados de conducir un encuentro que ha contado con la presencia de más de 20 profesionales de este sector.

Según Salvador Carmona el prevencionista es aquel que implanta la salud laboral en la agenda de las empresas y genera sinergias con las personas que trabajan en ellas.

Pere Boix, por su parte, considera que la figura del prevencionista es una pieza fundamental y menciona la paradoja de la seguridad, por la que se establece que, a mayor número de incidentes, menor probabilidad de que ocurra un accidente grave. Por lo tanto, cuando no hay incidentes, no hay aprendizaje y cuando ocurre algo, la situación es más grave porque no se sabe gestionar de manera correcta o adecuada.

“El 0 en los incidentes parece que ya no sea un objetivo deseable” asegura Boix, que además dice que la experiencia ha demostrado que en ese objetivo ‘Incidentes 0’ hay una serie de puntos débiles: falta de realismo, saturación de procedimientos, hipercontrol de comportamientos, y cultura punitiva, ya que al que se salta el procedimiento, hay que castigarle. Además, se suele dar una ocultación y un fraude con los números porque nunca se suele alcanzar un nivel de accidentalidad inexistente y la gente tiende a mentir con los datos.

Se trata, según Boix, de ir más allá de los procedimientos, no obsesionarse con el control y el papeleo porque se pierden oportunidades de inspirar confianza. En este aspecto, cabe destacar el concepto de resiliencia, es decir, la capacidad de actuar de manera flexible para adaptarse mejor a los cambios o a las situaciones que no están previstas. Según el Director científico de I+3, la filosofía Visión Zero se sustenta en cuatro supuestos: la vida y la salud no son negociables, las personas cometen errores, no es éticamente aceptable que los fallos tengan repercusión en la salud y, por último, es importante que se dé un compromiso y un esfuerzo sostenido en toda la organización.

Para que esta filosofía funcione debe haber un aprendizaje permanente basado en una ¡estrategia cultural y una gestión del comportamiento preventivo. Pero, ¿qué estrategia se debe seguir?

  • Hay que cambiar el foco y pasar del objetivo ‘accidentalidad 0’ a un esfuerzo sostenible.
  • Olvidar los programas estáticos y centrarnos en los entornos dinámicos para innovar.
  • Pasar de una cultura de supervisión a que se base en la motivación y en el comportamiento.
  • Pasar de un liderazgo transaccional a uno transformacional.
  • Centrar los esfuerzos en el desempeño y no en los resultados finales.

Los valores que recoge la Visión Zero son la actitud positiva hacia las personas, el trato justo (para que los trabajadores estén dispuestos a colaborar) y la simbiosis entre el pensamiento personal y organizacional. La clave es querer trabajar de forma segura y saludable. Los estudios europeos, por su parte, ponen el foco en cuatro elementos esenciales muy similares a estos valores: cultura preventiva, aprendizaje, comunicación y el alineamiento entre el compromiso organizacional y el individual.

Pere Boix, por su parte, considera que la gestión de esta filosofía se lleva a cabo a través de una motivación intrínseca basada en convicciones y la percepción de la prevención como un valor ético y una cultura de liderazgo y aprendizaje. Es fundamental gestionar el compromiso de manera estable y crear trabajos seguros. Esta es la manera de cambiar el enfoque.

¿Y cuál es una de las piezas fundamentales en esta filosofía? Las personas. Para Salvador Carmona, las personas no son el problema, como se percibe en algunas ocasiones, sino que en ellas se encuentra la solución. Por lo tanto, para implantar una cultura preventiva, es fundamental implicar a todos los trabajadores dentro de la organización. Para establecer un liderazgo efectivo en seguridad y salud, hay que ocuparse de la seguridad, movilizar a la gente y empoderarla para que se involucre en el proceso, fijar objetivos y metas de desempeño y llevar a cabo una medición de las mismas, hacer refuerzos positivos y generar condiciones más seguras. Todas estas acciones hay que implantarlas y fusionarlas con las tácticas que ya están integradas en la empresa.

Sin embargo, conseguir dicha implicación por parte de todos los trabajadores es un asunto complejo. Es importante que entiendan qué se espera de ellos y cómo va a influir en su desempeño. Cuando las personas olvidan que se trata de una obligación y están convencidos de que lo tienen que hacer, se involucrarán. “Lo que perciben las personas de la seguridad y la salud, es lo que determinará su comportamiento”, asegura Carmona.

Además, durante la jornada se le dio espacio a los indicadores positivos de esfuerzo preventivo, que miden la actividad y el desempeño de las acciones que llevamos a cabo. Lo principal es establecer una serie de objetivos operativos y en función de eso, definir acciones y criterios de desempeño para medir los cambios y comprobar si una acción es buena o no. ¿Qué queremos resolver? ¿Qué vamos a hacer para lograrlo? Esas son las primeras preguntas que nos tenemos que hacer.

Otro de los aspectos mencionados por los profesionales que han desarrollado la ponencia ha sido el de ‘trato justo’, del que ya hemos hablado con anterioridad. ¿Cómo orientamos la organización al aprendizaje de forma que la gente se sienta bien tratada y se perciba como una parte de la solución? Hay que hacer que los trabajadores entiendan el porqué de las cosas y se vayan implementando comportamientos de manera progresiva. Sydney Dekker dice que “un error humano nunca es una causa profunda. Es síntoma de una disfunción más profunda”. Lo primero que hay que hacer para gestionar el error es conocer qué tipos de fallos existen, ya que no se puede castigar ni premiar de la primera forma si la causa es distinta. La clave reside en aprender cuáles son los condicionamientos que hacen que la gente actúe mal, no saber quién actúa de manera correcta o incorrecta.

En primer lugar, hay que diferenciar entre las acciones intencionadas y no intencionadas. Dentro de las últimas, además, se establecerán distintos tipos: equivocaciones o descuidos, lapsus o fallos de memoria, errores por técnicas inadecuadas y violaciones, es decir, cuando se da un comportamiento inadecuado, aún sabiendo que es incorrecto. Por ello, con independencia de que haya habido accidentes o no, es fundamental analizar si hay rutinas y si los comportamientos son consentidos. Además, hay que distinguir entre actuaciones aceptables y no aceptables y establecer lazos de confianza para que se informe de los errores que se producen. Si gestionamos bien los fallos, al final la organización acabará aprendiendo.

En línea con lo anterior, cabe destacar que existe un modelo de aprendizaje organizacional basado en distintas líneas de acción: Notificación (reacción), investigación (énfasis en aprender o en buscar culpables), recomendación y actuación (aprendizaje inmediato, involucrar al personal en las medidas de riesgo), implementación de cambios y evaluación (qué ocurre, dónde podemos mejorar). La cultura de la organización es clave para implementar en las organizaciones el modelo de aprendizaje. Carmona, además, ha mencionado las 7 reglas de oro de la visión de la ISSA, una herramienta de diagnóstico:

  1. Asumir el liderazgo
  2. Identificar los peligros
  3. Definir metas
  4. Asegurar un sistema confiable
  5. Usar tecnologías seguras y saludables
  6. Mejorar las competencias, lo que tiene que ver con la educación y capacitación
  7. Apostar por invertir en las personas, involucrando a los colaboradores de la empresa.

Para finalizar el encuentro, se ha organizado una dinámica llamada Visión Zero Got Talent, a través de la cual los asistentes han contado las experiencias de sus empresas en el ámbito de la prevención. Además, los participantes han asistido a un simulacro, organizado por la Universidad Europea, en el que han participado la policía, los bomberos, Protección Civil y el personal de seguridad del campus de Alcobendas, con el fin de conocer cómo se desarrollan las evacuaciones para evitar el menor índice de daños posible, tanto personales como materiales.

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